martes, 21 de julio de 2009
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Queridos padres, La pérdida de un hijo, o de una hija, es la experiencia más dolorosa que una madre o un padre puede experimentar. Las personas que hemos pasado por esto lo sabemos muy bien. Sufrimos un golpe tan fuerte que, si no fuera por la fe y el consuelo que Dios pone en nuestro corazón, desmayaríamos. Esto es lo único que nos sostiene y nos ayuda a seguir hacia adelante.
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